Breves.
La escuadra mexicana acaba de ser elmininada del clásico mundial de béisbol frente a su similar de Cuba, nunca perdí la esperanza en que algún milagro pasara y un rali de 5 carreras salvara a mi selección de la eliminación, pero como es mi costumbre me quedé con las pinchis ganas.
Hace rato mientras me rasuraba hice una maniobra sin precaución y corté una sección de mi jeta, me sentí como el general del laberito del fauno, de hecho abrí la boca y sentí como mi herida respiraba, al instante pensé que quizás si mi padre me hubiera enseñado a hacerlo cuando los primeros pelillos salieron de mi barbilla esto no hubiera pasado, pero ya estoy hasta la chingada de repetir que el hubiera no existe, y juzgar a mi padre por cosas como esas me parece inútil. No, no soy ningun pendejo, pendejo sería si vuelvo a rasurarme con tal actitud temeraria. ¿Apoco no?
Llevo algún tiempo en el japonés y hasta la fecha creo que soy el mejor alumno, esto no me mueve el suelo porque estoy repitiendo y serían pendejadas si la estuviera perreando, hay dos personas que es muy probable que sepan mucho más que yo, pero ellos en algun momento llegaron aún más lejos que yo. He faltado solo una vez, un día que estuve muerto por la mañana después de tomar cerveza a lo pendejo la noche anterior.
En los últimos días quizás he perdido un par de oportunidades de empleo que me habrían sacado del mal momento económico que atraviezo, sin embargo la situación no me tiene tan mal, porque de alguna manera sé que podría volver a intentarlo y conseguirlo sin problemas, creo.
Papá dice que admira la manera en que veo el mundo y que la crísis económica y social me pelan la pija, lo ven, mi pereza, madre de todos los vicios después de todo no es tan mala, me mantiene al margén de la posibilidad de suicidarme porque el fin del mundo está cerca y de buscar coincidencias entre los acontecimientos actuales con los caballos del apocalipsis.
El sábado pasado fuí a un evento en el que los otakus de ensenada se reunieron, el lugar estaba lleno de personajes de anime, uno que otro mario bros y gente freak a lo bestia, debo reconocer que unos disfraces me parecieron buenos, el performance probablemente hubiera estado mejor, pero bueno, shit happens. Al final un cabrón pasó corriendo junto a mi y por accidente dejo caer un muñeco justo sobre mi pie, y algo dentro de me dijo, quedatelo, quedatelo, y sin importar que llegué a escuchar al preocupado dueño me quedé con el. La poca precaución le costó el muñeco. Paola me ayudó.
Este es el primer post en este blog, espero volver con la regularidad que alguna vez tuve. Gracias axthos, por el pedazo. ( de espacio, de espacio. )